martes, 10 de agosto de 2010

La homosexualidad en la narrativa de Bret Easton Ellis, por Javier Martín Párraga





     Desde la aparición de su primera novela, Menos que cero (1985) publicada cuando el autor apenas contaba con 21 años de edad, Bret Easton Ellis se ha convertido en un autor imprescindible dentro de la literatura contemporánea norteamericana. Su prosa fría, desprovista de abalorio formal alguno y casi telegráfica, nunca deja indiferente, ya que desde esta primera novela, aclamada por muchos como el auténtico exponente del zeitgeist de una generación, la obra de Easton Ellis ha levantado siempre pasiones encontradas. Sus defensores ven en este nuevo enfant terrible de la literatura americana a un Jonathan Swift postmoderno y consideran que los personajes de Menos que cero representan mejor que ninguna otra obra literaria ese angst de una generación apática y nihilista que no se identifica con el establishment… ni pretende combatirlo en modo alguno. Así, podemos ver a Bret Easton Ellis como el padre de una generación literaria que ha producido obras tan ricas y excitantes como provocadoras; una generación en la que ninguno de sus miembros se parece realmente entre sí ni tienen ni siquiera influencias comunes, una generación huérfana de referentes literarios comunes… en definitiva, lo que se ha dado en llamar generación x. La «generación x», término aplicado originariamente en el campo de la sociología, comprende a la generación de ciudadanos americanos nacidos entre 1965 y 1978, tras la llamada boom generation e inmediatamente antes de lo que dará en llamarse la generación y. En literatura se suele considerar erróneamente a Douglas Coupland como el padre de la generación x, pese a que la novela Generation X no aparece hasta 1991, fecha en la que la mayor parte de novelistas de esta generación han publicado ya sus mejores obras y muchos de ellos han comenzado ya a experimentar con una ficción diferente a la que les hiciera famosos. Por ello no dudamos en afirmar que fue en realidad Easton Ellis con Menos que cero quien comenzó la generación x en literatura, y no Douglas Coupland.
     Tratar de definir esta generación x de manera precisa y sistemática se nos antoja labor poco menos que imposible, ya que como Paula M. Poindexter (Poindexter, 1999) apunta, el término se ha utilizado en multitud de ocasiones para referir a autores y conceptos que no sólo no tienen mucho en común sino que llegan a ser, en ocasiones, antitéticos en forma y contenido.
     Pese a esta evidente discrepancia existente entre los miembros de un grupo tan absolutamente artificial debemos señalar algunos elementos que los ponen en común, y que definen así mismo la narrativa de Easton Ellis que nos ocupa en esta ocasión. En primer lugar haremos alusión a la apatía existencial manifiesta en casi todos los personajes, en una inmensa mayoría de los casos jóvenes de clase media o alta, de este corpus literario. Los personajes de la generación x no se sienten en absoluto identificados con el sistema al que pertenecen, pero su actitud hacia esa sociedad con la que no se identifican no es de rechazo absoluto sino más bien de desgana. Así, en Menos que cero Bret Easton Ellis nos ofrece un repertorio de jóvenes que ya no creen en los ideales conservadores de sus padres ni sueñan con ascender en una sociedad que perciben como enferma… pero tampoco hacen amago siquiera de cambiar esta situación y se limitan a sumirse en un letargo existencial absoluto. En otras palabras, los miembros de esta generación se niegan a integrarse en la sociedad que les ha tocado vivir, pero rechazan con igual énfasis cualquier otra forma de entender la sociedad, convirtiéndose no en elementos contraculturales sino más bien en seres solitarios que reclaman como suya una aculturalidad sin precedentes. Lo mismo puede aplicarse a los protagonistas de la novela de Douglas Coupland, Generación X, que abandonan unos trabajos que detestan pero no como símbolo de protesta... (leer más)

1 comentario:

Vanity dijo...

Deliciosa reflexión para los amantes de la literatura americana contemporánea.

Easton Ellis no deja de ser un referente, al que quizá Coupland solo puso nombre, sin "crear" nada nuevo, sencillamente expandiéndolo.

Felicidades por el rigor, nivel y originalidad del blog.

Saludos,

VD